La herencia clásica en Tarragona se encuentra por todas partes. No solo en el aprovechamiento de estructuras y materiales romanos, sino también en la edificación, prácticamente hasta los años sesenta del siglo pasado, de edificios que incorporaban el lenguaje clásico en su diseño, muy evidente en columnas, capiteles y molduras. Los ejemplos son abundantes en el centro histórico, pero también encontraremos en el Ensanche y en el barrio del Port.